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4 oct. 2007

J.LACAN Seminario XXI- Les non-dupes errent 1973-1974


Los no incautos Yerran.

Clase 15 de Enero de 1974

Autor: Margarita MOSQUERA, Psychanalyste (Colombie)


He Aquí. ¡Ah! Me vieron la última vez un poco superado por su número. Como está... eso me deja la esperanza que se reduzca, entonces yo sigo.

El inconveniente de este número, es que – pensaba hace poco - estoy... estoy llevado, finalmente, cada vez, a… a tender, finalmente, hacia eso de que si les hablo, esto no puede ser sino por primera vez. Es decir es un concepto de orden. Esta noción de orden obviamente me estorba y es de ahí que intento salir mostrándoles otra cosa, es a saber que existe la nodalidad (nodalité ) [1].

Para decirlo, ¿no es cierto?, la cuestión consiste en saber lo que el saber inconsciente - allí, inevitablemente, veo que...; veo que encadeno, es decir que, el saber inconsciente, lo formulo. Lo formulo como lo que trabaja. Y lo que trabaja puede trabajar - sólo hay toma del trabajo en un discurso. Se trata de fundar lo que trabaja en el discurso analítico. Si no hubiera lazo social, y lazo social en tanto que fundado por un discurso, el trabajo sería imperceptible.

Digamos, con la ironía que eso implica, que en la naturaleza, eso no trabaja. Entonces, parece bien, finalmente, que - es de otra parte que se lo funda, la naturaleza - la idea que tengamos, es el lugar, es el lugar donde eso no trabaja. El saber, el saber como inconsciente, en tanto que en nosotros, eso trabaja, parece pues implicar una suposición.

Es una suposición, me dirán, por la cual no tenemos que forzarnos, puesto que en resumen, es –nosotros mismos el sujeto, el upokeimenon upokeimenon [2] , todo eso nos quiere decir exactamente la misma cosa, es decir que se “supone” que algo existe, que se llama - que designo, finalmente como – el ser hablante. Lo que es un pleonasmo, porque no hay más ser que del hablar; si no hubiera el verbo ser, no habría ser en absoluto. Sin embargo, sin embargo, sabemos que la palabra “existir” tomó un determinado peso. Un peso en particular por el cuantificador, el cuantificador de la existencia. El cuantificador de la existencia, realmente, desplazó totalmente el sentido de esta palabra ex - sistir, y si incluso puedo escribirlo como lo escribí: ex, guión, sister, es precisamente allí en que... en que se... en que se señala la originalidad de este cuantificador.

Solamente, aquí. La originalidad no hace más que desplazar el orden, es decir que lo que ex - siste [3] , es lo que sería originario. Es a partir de la ex - sistencia que nosotros logramos re- interrogar lo que hay allí, lo que hay allí de la suposición. Simple desplazamiento, en suma. Y lo que intento, lo que intento de, lo que intento hacer, este año, he, con mis non-dupes, es ver de quien en suma es necesario ser engañado (être-dupe) para que todo eso tenga, y que eso tenga en una consistencia. Y es en donde introduzco este ternario, o más exactamente, me doy cuenta que a partir, al haber partido de este ternario, de lo Simbólico, de lo Imaginario y de lo Real, planteo una cuestión, o más exactamente, como para toda cuestión, por toda cuestión es de la respuesta que se ha partido... de la respuesta que, al mantener, al mantener como distinto, lo Real, nos hace plantearnos la cuestión: dónde se sitúa este saber, este conocimiento inconsciente que... por el que nosotros somos trabajados en el discurso analítico. Es bien cierto que es el discurso el que nos hace clavar, el discurso analítico, que nos hace clavar a este saber de una manera que no tiene precedente, no tiene precedente en la Historia.

Porqué después de todo no podríamos considerar este discurso él mismo como contingente puesto que parte de un decir, de un decir que hace acontecimiento, el que intento... que intento prolongar ante ustedes, y la cuestión de la contingencia de este decir, es bien en torno a la que damos vueltas. ¿Si este decir no es sino contingente, y también es de esto que es necesario dar cuenta, ¿donde se sitúa lo Real? ¿Es que lo Real nuca es sino supuesto?

En este nudo, este nudo que pronuncio, en este nudo, este nudo hace de lo Simbólico y de lo Imaginaria en tanto que es solamente algo que c o n, con, hace tres, que los anuda, es de lo Real que se trata. Que sean tres, es a esto que tiende lo Real. ¿Por qué lo Real es tres? Es una cuestión que fundo, que justifico de esto: que no hay relación sexual. En otros términos, que lo preciso, que lo preciso de esto, que pueda escribirse, mediante que, con lo que se escribe, es que, por ejemplo, no existe “f” de “f” tal que entre x e y que aquí significan el fundamento de tales de los seres hablantes, al elegirse como la parte masculina o femenina, esto, esta función que haría la relación, esta función del hombre por relación a la mujer, esta función de la mujer por relación al hombre, no existe que pueda escribirse:

Es esa la cosa, la cosa que produzco ante ustedes, es lo que, en alguna parte - ya que me repito, como todo el mundo, no hay más que ustedes para no darse cuenta - es eso que ya enuncié bajo el nombre de la cosa freudiana; ahí esta eso a lo largo y a lo ancho, y por supuesto, esto pasó totalmente inadvertido, por una simple razón, es que permanecemos en este Imaginario. En este Imaginario que es precisamente lo que pone en cuestión a la menor experiencia del discurso analítico, esto es que no hay nada más borroso que la pertenencia, que la pertenencia a uno de estos dos lados: aquél que designo x y este otro y, precisamente en esto, que al mismo tiempo es necesario que yo señale que no hay función alguna que los conecta. Entonces, se trata de saber cómo, a pesar de todo, eso funciona, es decir que, a pesar de todo, eso besa-adentro (baise -dedans).

Al enunciar eso, esto, es necesario que al menos quite algo que es una... una suposición, una suposición de que, haya un sujeto, varón o hembra. Es una suposición que la experiencia torna muy obviamente intolerable, y que implica que lo que avanzo, que avanzo en enunciado por mi enunciación, por la enunciación de la que no soy el sujeto sino en tanto que trabajo yo mismo en el discurso analítico, que es necesario que no ponga sujeto bajo esta x y bajo esta y. Es necesario pues que el enunciado -y basta con escribir esto en el tablero- Es necesario pues que mi enunciado no implique al sujeto. Si hay algo, si hay algo que se encuentra allí escrito, es que del sujeto, no hay cuestión sino en la función, y precisamente que lo que escribo es que bajo esta función, precisamente de que ella sea negada, no hay ninguna existencia. El “no existe”, quiere decir eso: no hay función. De lo que se trata, de lo que se trata, es de demostrar que esta función, si no tiene existencia, no es sólo asunto contingente, es asunto de lo imposible.

Es asunto de lo imposible, y para demostrarlo, no es un pequeño asunto. No es un pequeño asunto simplemente por esto: es que al escribirlo simplemente, al enunciarlo simplemente, incluso solamente en la escritura, la cosa incluso sólo tiene prueba de lo contrario, es decir hasta el momento, hasta el momento en que algo contingente se inscriba en falso contra este decir, y por orden de suerte -si puedo decir -bon heur-, las dos palabras separadas- se escriba f (x, y), hay una función que lo establece x y lo establece y, y que eso no cesa de no escribirse.

Para que eso cesara de no escribirse, sería necesario que eso fuera posible, y hasta un determinado punto eso permanece, puesto que lo que avanzo, es que eso cesó de escribirse. ¿Por qué eso no se reiniciaría? No solamente es posible, es posible que se escriba f (x, y), pero queda claro que no se está de ello privado. Para demostrar pues lo imposible, es necesario tomar fundamento en otra parte. En otra parte que en estas escrituras precarias puesto que después de todo, cesaron, y que a partir del momento en que cesaron, se podría creer que eso puede reanudar. Está bien la relación de lo posible y lo contingente.

¿Al tomar apoyo sobre el nudo para que algo de lo imposible se demuestre, que es lo que yo hago? Tomo apoyo –quizá, la cuestión merece que se la levante- sobre una topología.

Puesto que por lo que se refiere al orden, eh bien se puede decir que está bien lo que, hasta ahora, no faltó, es decir que hay que poner el orden del que se soporta todo lo que pudo avanzarse de la relación nombrada sexual. Es cierto que este orden, allí se embrollaban algo las piernas, y que es cierto que no es el mismo, no es el mismo orden, en cualquier caso, que instaura, que instaura lo que el discurso analítico avanza, o parece avanzar, de lo que concierne la relación sexual. El orden 1, 2, 3, bien, allí tiene uno que viene de primero, y no está por casualidad -no se sabe por otra parte cuál viene de primero- eso no es por casualidad que sea el 1 [4] , puesto que el segundo lo secunda, y que el tercero resulta de su adición, simplemente.

Eso da una secuencia que se pudo calificar de natural. Lo que da que soñar. Lo que da que soñar tanto más cuando la última vez les hice la observación que al escribirlos en secuencia, el privilegio de estos tres primeros, es que basta con tomarlos al revés para que todos los órdenes sean posibles. Basta en efecto que haya 1, 2, 3, o 1, 3, 2, es eso lo que llamo tomarlos al revés, para que las seis maneras restantes de ordenar el 1, 2, 3, sean posibles.

La idea del sucesor, no es, y que, del sucesor, no hay más que uno, que uno en la secuencia natural de los números, es una idea que no se desprendió sino hasta muy tarde, lo que es bastante curioso, porque parecía que allí era más tangible la cosa, lo más real posible, por lo que se refiere a la secuencia natural. ¿Por qué allí no tendría sucesores, una multitud? Eso no va de suyo. ¿Tenemos una muchedumbre de ejemplos, el del árbol, en particular, del árbol que encontramos por todas partes, en nuestra descendencia tanto como en nuestra ascendencia, por qué la idea de sucesor sería inherente a una secuencia privilegiada de sucesores que se basan en esto: que no hay más que uno allí (il n’y en a qu’un)?

Que allí haya tres en tal caso, tal caso privilegiado, tiene ciertamente relación para lo que haya del uno ahí (à ce que qu’il y ait de l’Un). Yad’lun, es así como me expresé. Pero es totalmente concebible que el tres no se tome en el orden. Eso, no es nuevo he, el famoso triángulo del que los griegos han sacado partido -el partido que saben ustedes- descansa allí arriba, y con, y con él, toda la geometría que extrajeron, y por la que mucho tiempo la idea clara fue primera respecto de lo distinto. ¡La idea clara y distinta, que se dice! Pero mediante qué es aún more geométrico, que se ha demostrado durante siglos y que fue un ideal y que permanece aún siéndolo. El vínculo de la medida con el f e n ó m e n o de la sombra (destaco fenómeno), es decir, con lo Imaginario, como supone la luz, instauró este orden, que se llama armónico, instauró, fundado, todo lo que es de la proporción, de una proporción que era el único fundamento de la medida, e instaurado un orden, un orden que sirvió para construir una Física.

Es de allí que parte esta idea de la suposición. Porque, al fundar las cosas sobre este Imaginario, era necesario que hubiera detrás otra cosa: una sub-stancia, es la misma cosa, es la misma palabra que suposición, sujeto y todo lo que se siga. Todo este asunto era por mucho, si puedo decir, demasiado fenomenal. Cuando doy prueba, cuando digo que el nudo, es eso que me cogita, y que mi discurso - siempre que sea el discurso analítico -que mi discurso da prueba, se encuentra que, porque di algunos pasos más que ustedes, es borromeo, en la ocasión, este nudo, pero podría ser otro. Incluso si fuera otro, mi cuestión, mi cuestión de saber, saber en que eso tiene relación con lo que distingue la topología, con lo que distingue la topología del espacio fundado por los griegos, el espacio en tanto que dio una primera materia que debe quitarse de la suposición. ¿Qué es lo que supone la topología?

La topología no supone, no supone, en lo que es del espacio, más que una consistencia –ustedes lo saben o no lo saben, en todos los casos, no puedo hacerles un curso de topología, pero nada excluye que se reporten al texto matemático donde se elaboró este concepto, a partir del abandono de la medida como tal, es decir cualquiera que sea de esta medida la relatividad, puesto que no se produce sino de homothétie (homotecia) [5] , para saber la hora y la altura del sol, nosotros no tenemos más que la relación de la sombra con el pico que la proyecta, que es sobre un triángulo que todo reposa concerniendo la medida, la topología, elabora un espacio que no parte sino de esto: de la definición de vecindad, de la proximidad, eso tiene el mismo sentido, es una definición de lo próximo, que parte... de un axioma, hay que saber que todo lo que forma parte de un espacio topológico, si es a poner en una vecindad, implica que hay algo otro que está en la misma vecindad. El concepto puro de vecindad implica pues, ya, triplicidad, y no se funda, no se basa en nada que unifique cada uno de los elementos triples, sino en el pertenecer a la misma vecindad. Es un espacio que no se soporta sino de la continuidad que se deduce, ya que no existe, en lo topológico, otras relaciones llamadas continuos que fundadas sobre la vecindad y que al mismo tiempo impliquen lo que llamaré –lo que no está dicho, enunciado, formulado como tal en la topología - [6] lo que yo llamaré la maleabilidad. Es lo que llaman, ellos, los matemáticos, la deformación continua. Ven que la referencia al continuo está en la palabra, y adjunta, juntada, a la palabra deformación, la cual, para ser más correcta se enuncia: transformación continua.

Estas son también imágenes. Pero es necesario decirlo, se agarran más bien. El hecho de que hable de agarrar, Begriff, begrifflich, implica una referencia a lo que se agarra bien, es decir, lo sólido. Lo flexible se agarra más bien, a tomar en la mano. La idea, la idea que funda la topología, matemáticamente definida, es abordar lo que hay de lo que ella soporta, es la topología que, allí, soporta, eso no es un sujeto que le sea supuesto; lo que la topología soporta, la idea, es abordarla sin imagen, de no suponerlos, de no suponerlos a estas letras, tal como ellas fundan la topología, de no suponerles más que lo Real. Lo Real en tanto que no añade... -¿es que se dan cuenta que este término está aún de más, puesto que menciona la adición? - que él no añade, a esto que sabemos distinguir como lo Imaginario, esta flexibilidad vinculada al cuerpo, o como Simbólico el hecho de denominar la vecindad, la continuidad, que no añade sino algo, lo Real, y no el de lo que él sea tercero, sino de que todos ellos, hagan tres. Y que e s t o d o l o q u e t i e n e n d e R e a l, nada más. Quiero decir: cada uno. Es todo lo que tienen de Real. Eso tiene aire de algo, pero no es nada.

No es nada puesto que, así bien se lo sintió siempre, que es precisamente al respecto que se suponía lo Real. Se trata de desalojarlo de esta posición de suposición que finalmente lo supedita, lo supedita para que se imagine o para que se simbolice. Todo lo que tienen de Real, es que eso haga tres. Allí, tres no son una suposición gracias al hecho de que tenemos, gracias a la teoría de los conjuntos, elaborado el número cardinal como tal. Lo que es necesario ver, lo que es necesario que soporten, es esto: es poner en cuestión, poner en cuestión que no es un modelo, lo que sería del orden del Imaginario. No es un modelo porque, porque con relación al este tres, ustedes no son su sujeto, imaginándolo o simbolizándolo, ustedes son, se acuñan: ustedes no son más que – en tanto que sujetos - ustedes no son más que los pacientes de esta triplicidad. Son los pacientes, en primer lugar, porque, porque está ya en la lengua. No hay lengua donde el tres no se enuncie. Está en la lengua, y está también en el funcionamiento que se llama el lenguaje. Es decir, la estructura lógica tal como, muy ingenuamente, finalmente, el primero que haya comenzado allí dentro, por ejemplo (el primero en nuestro conocimiento, por supuesto) el primero en nuestro conocimiento, es decir Aristóteles, finalmente, aquel de quien los escritos se tienen precisamente, fue necesario que dirija la cosa con pequeñas letras, y eso no puede dirigirse sin que allí haya tres. A parte esto, por supuesto, a parte de esto por supuesto que quedaba algo de la suposición de lo Real, y que este Real, él no creyó poder soportarlo de otra cosa que de lo particular, lo particular que se imagina que es el individuo, mientras que precisamente, al situarlo en la lógica como particular, él muestra que del individuo, sólo se hacía... un concepto muy imaginario, lo particular es una función lógica, y que le haya materializado para apoyo individual es muy precisamente, finalmente, la señal que necesitaba una suposición. Un decir que Estas son también imágenes. Pero es necesario decirlo, se agarran más bien. El hecho de que hable de agarrar, Begriff, begrifflich, implica una referencia a lo que se agarra bien, es decir, lo sólido. Lo flexible se agarra más bien, a tomar en la mano. La idea, la idea que funda la topología, matemáticamente definida, es abordar lo que hay de lo que ella soporta, es la topología que, allí, soporta, eso no es un sujeto que le sea supuesto; lo que la topología soporta, la idea, es abordarla sin imagen, de no suponerlos, de no suponerlos a estas letras, tal como ellas fundan la topología, de no suponerles más que lo Real. Lo Real en tanto que no añade... -¿es que se dan cuenta que este término está aún de más, puesto que menciona la adición? - que él no añade, a esto que sabemos distinguir como lo Imaginario, esta flexibilidad vinculada al cuerpo, o como Simbólico el hecho de denominar la vecindad, la continuidad, que no añade sino algo, lo Real, y no el de lo que él sea tercero, sino de que todos ellos, hagan tres. Y que e s t o d o l o q u e t i e n e n d e R e a l, nada más. Quiero decir: cada uno. Es todo lo que tienen de Real. Eso tiene aire de algo, pero no es nada.

No es nada puesto que, así bien se lo sintió siempre, que es precisamente al respecto que se suponía lo Real. Se trata de desalojarlo de esta posición de suposición que finalmente lo supedita, lo supedita para que se imagine o para que se simbolice. Todo lo que tienen de Real, es que eso haga tres. Allí, tres no son una suposición gracias al hecho de que tenemos, gracias a la teoría de los conjuntos, elaborado el número cardinal como tal. Lo que es necesario ver, lo que es necesario que soporten, es esto: es poner en cuestión, poner en cuestión que no es un modelo, lo que sería del orden del Imaginario. No es un modelo porque, porque con relación al este tres, ustedes no son su sujeto, imaginándolo o simbolizándolo, ustedes son, se acuñan: ustedes no son más que – en tanto que sujetos - ustedes no son más que los pacientes de esta triplicidad. Son los pacientes, en primer lugar, porque, porque está ya en la lengua. No hay lengua donde el tres no se enuncie. Está en la lengua, y está también en el funcionamiento que se llama el lenguaje. Es decir, la estructura lógica tal como, muy ingenuamente, finalmente, el primero que haya comenzado allí dentro, por ejemplo (el primero en nuestro conocimiento, por supuesto) el primero en nuestro conocimiento, es decir Aristóteles, finalmente, aquel de quien los escritos se tienen precisamente, fue necesario que dirija la cosa con pequeñas letras, y eso no puede dirigirse sin que allí haya tres. A parte esto, por supuesto, a parte de esto por supuesto que quedaba algo de la suposición de lo Real, y que este Real, él no creyó poder soportarlo de otra cosa que de lo particular, lo particular que se imagina que es el individuo, mientras que precisamente, al situarlo en la lógica como particular, él muestra que del individuo, sólo se hacía... un concepto muy imaginario, lo particular es una función lógica, y que le haya materializado para apoyo individual es muy precisamente, finalmente, la señal que necesitaba una suposición. Un decir [7] que no supone nada, si no que triplica este lo Real, dije triple, es decir, tres, no tercero, es en esto que consiste el decir que me encuentro obligado a avanzar por la cuestión de la no relación, de la no relación en tanto que afecta específicamente lo que es de la subjetivación de lo sexual. Mi declaración (dire) consiste en este Real, en este Real que es esto en lo que tres insisten, insiste al punto de señalarse en la lengua.

No se trata allí de un pensamiento, puesto que como pensamiento, es, si puedo decir, aún virgen; y tanto el pensamiento, respecto de lo que se soporta de esta proyección del tres, del tres como nudo, y como nada más, el pensamiento sólo es lo que llamé hace poco lo que se cogita, es decir, un sueño negro, aquél en el cual, comúnmente, ustedes viven. Ya que si hay algo en lo que nos inicie la experiencia analítica, es que lo que hay de más cerca de lo vivido, de lo vivido como tal, es la pesadilla. No hay nada más que barre el pensamiento, incluso el pensamiento que quiere ser claro y distinto: aprendan a leer a Descartes como una pesadilla, eso les hará hacer un pequeño progreso. ¿Cómo pueden incluso no percibir que este tipo que se dice: “Yo pienso entonces yo soy”, es un mal sueño?

El acontecimiento, él el acontecimiento sólo se produce en el orden de lo Simbólico. No hay sino acontecimiento del decir. Pienso que, en el siglo en que viven ustedes, deben darse cuenta, a al menos, de eso todos los días. Esta lluvia de información, si puedo decir, en medio de... de la cual se puede asombrarse de que subsistieran ustedes aún, que ustedes guardaban su pequeño juicio, es decir que no se fiaban allí, finalmente, demasiado, he, de lo que el Diario les anuncia todas las mañanas, bien, a Dios gracias, eso les pasa, como se dice, como agua sobre las plumas de un pato... ¿Sin eso, dónde irían? Es necesario a pesar de todo aunque haya algo de engañoso que es... en lo cual, desgraciadamente, el malentendido de mi decir -quiero decir con el mismo que los mantengo aquí, aunque sea siempre de él, yo mismo la víctima- al cual es necesario pues que un ciento decir, el dicho sobre el dicho, haya contribuido, para que puedan creer en que lo que hace tener su cuerpo, es una circulación de información partida de no se qué lugares, a primera vista del ADN, del que nos dicen, o del DN -no sé que, que es de eso que ustedes se sostienen, aunque no sea todo, en suma, sino.... una información de la que felizmente se nos advierte finalmente, que esta información no tiende sino a violar uno de los fundamentos mismos de lo que por otra parte se construye como energética, ¿acaso todo eso no es también del orden de la cogitación? Es que, en otros términos, nos vemos obligados a tener cuenta cuando esto en lo que, en la política, esto en lo que tenemos asuntos, es en un tipo de información cuyo sentido no tiene otro alcance que el imperativo, es decir el significante Uno.

Es para controlarnos, es decir, para que la punta de la nariz siga, que toda información, en nuestro tiempo, es vertida como tal. En pues lo que les enuncio de un cierto decir, lo importante no es sino que las consecuencias, que pueda haber. Aún es necesario para que tenga sus consecuencias, que me ocupe de ello. Este decir no es verdadero -aquí, lo pronuncio para el caso más que probable en que no se hayan dado cuenta- él no es verdadera sino en tanto que hace límite al alcance, al alcance de lo que nos interesa en primer lugar, nos-otros [8], en el discurso analítico, de lo que hace límite al alcance de la verdad.

¿Hubo, otras veces así un... un muchacho de oficina que daba gritos después de cada uno de mis seminarios, gritos que se resumían en "por qué es que no dice la verdad sobre la verdad?"

Este personaje es muy conocido, se le confió incluso el cuidado de un Vocabulario... no tengo que decir la verdad sobre la verdad, por la razón que no puedo decir sino esto: es que la verdad es lo que contradice lo falso. Pero por el contrario puedo decir, puedo decir, pero aún era faltaba que yo diera allí, tiempo, pues hay tiempo para todo, puedo decir la verdad sobre la verdad.

La verdad es que no se puede decirla, puesto que ella no puede sino medio-decirse (se mi-dire). La verdad no se funda, acabo de decirlo, sino sobre la suposición de lo falso: es contradicción. Sólo se base en el no. Su enunciado no es más que la denunciación de la no-verdad. Ella se dice nada más que por el medio (el “mi” de “se-mi-dire”)-. Digamos la palabra, ella es mimética; ella es de lo imaginario. Y es bien por eso que estamos forzados de pasar por allí en mi opinión. Ella es de lo Imaginario en tanto que lo Imaginario, es el falso segundo, con relación al Real, como el varón, en el ser hablante, no es la hembra, y que no tiene otras vías por dónde plantearse. Solamente, no están allí... las vías por las que pudiéramos satisfacernos. Esto es hasta el punto que se p u e d e d e c i r que el inconsciente se define de esto y n a d a m á s q u e d e é s t o: que él allí sabe más que esta verdad, y que el hombre no es la mujer.

¡Incluso Aristóteles no se atrevió a protestar eso! ¿Cómo lo habría hecho, en primer lugar, he? ¡Decir “ningún hombre es mujer”, eso, eso habría sido fuertemente audaz, entonces, sobre todo en su tiempo! Entonces no lo hizo... Si hubiera dicho “todo hombre no es mujer”... ¿He? Y bien, ven, he, ven el sentido que eso toma: el de una excepción; hay de ellos algunos que no lo son. Es ante todo, que no es mujer . (Cuantificador “cualquiera sea”), allí el A (“cualquiera sea” [9]) del cuantificador, he, (“cualquiera sea ”) de x, un punto, e y, barrado : para todo (x. y -y barrado-) [10]. Lo enojoso, es que no es del todo verdadero y que eso salta a la vista. La única cosa que se podría escribir, es que no existe x de la que se pueda decir que no sea verdad que ser hombre no es ser mujer: (no existe x). xy (xy barrado [11])

Todo esto, por supuesto, es necesario tenerlo en cuenta al paso, supone que el Uno es triple. A saber que, hay el Uno del que se hace el todo (le tout, el conjunto), es decir lo que se unifica como tal, hay el Uno que quiere decir el uno cualquiera, es decir lo que les diré enseguida, y luego hay el Uno único, que solo, funda el todo. Negar el Uno único, es allí el sentido de la barra sobre el cuantificador de la existencia. Por lo que se refiere a uno cualquiera, debemos bien considerarlo como un vacío puro. Que el saber inconsciente sea topológico, es decir que no se tenga sino de la proximidad, de la vecindad, no del orden, es lo que intento decir, fundar al respecto que él es nodal. Lo que debe traducirse de esto, que él se escribe o no se escribe. Se escribe cuando lo escribo, que hago el nudo borromeo, y cuando intentan en este momento ver cómo eso sostiene, es decir que ustedes lo hicieron... que rompen uno, los otros dos se pasean [12]. No se escribe ya. Y es allí que se ve, que se conquista la convergencia del nodal y del modal.

Pues este saber inconsciente no se soporta de lo que insiste, sino de los rastros que esta insistencia deja. No de la verdad, sino de su repetición en tanto que es como verdad que se modula. Aquí, es necesario que introduzca esto de lo que se funda la vecindad como tal. La vecindad como tal se funda del concepto de abierto. Y Esto, la topología corta enseguida el mapa. Es de conjuntos como abiertos, que se funda ella. Y es bien en lo que aborda, ella aborda por la buena vía esto: que la clase no se cierra. Es decir acepta la paradoja, la paradoja que sólo es paradoja de una lógica predicativa, es decir que si la lógica renunciaba simplemente a serlo, es decir sea excluida pura y simplemente la lógica proposicional, no habría problema, el problema, si allí hay uno, problema designado como paradoja, sería solamente éste: que la clase Hombre no es un hombre. Todas las paradojas llegan a eso.

¿Qué es lo que eso quiere decir, si no, que al rigor lo que podemos designar de Hombre es un conjunto abierto, lo que salta a la vista? Entonces vemos bien esto: la verdad tiene un límite por una parte, y es por eso que es a medio decir (mi-dire). Pero de otra es ilimitada, está abierta. Y es bien en lo que puede habitarla el saber inconsciente, porque el saber inconsciente, es un conjunto abierto. Ven ustedes, ven ustedes, yo lo estabilizo, he, que el amor eso me preocupa. Ustedes también, por supuesto. ¡Pero no como yo! Ouais... Es incluso por eso que, un paréntesis, su número me obstruye: desde hace algún tiempo, no puedo ya identificarles a una mujer. Eso me embaraza (emmerde).

Bien el amor, diré pues puesto que -me perdonarán que eso me preocupe - el amor es la verdad, pero solamente en tanto que es a partir él, a partir de un corte, que comienza otro saber que el saber proposicional, es decir el saber inconsciente. Es la verdad en tanto que ella no puede decirse del sujeto, en tanto que lo que es supuesto, que lo que es supuesto poder conocerse del partenaire sexual. El amor es dos medio-decir (deux mi-dire) que no se recubren. Y es lo que en realidad hace el carácter fatal. Es la división irremediable. Quiero decir que no se puede remediar, lo que implica, lo que implica que el "mediar" sería ya posible. Y precisamente, es no solamente irremediable, pero sin ninguna mediación. Es la conexión entre dos saberes, en tanto que son irremediablemente distintos. Cuando eso se produce, eso hace algo de... de totalmente privilegiado. Cuando eso se cubre, los dos saberes inconscientes, eso hace una sucia mezcolanza (méli-mélo [13]).

Y allí, voy a avanzar, al final de este de laïus [14] - es bien el nombre que conviene - voy a avanzar algo que... es como esto, finalmente, que corta: el saber masculino, en el ser hablante, es irremediablemente un modo de andar (une erre); hay corte, empezando un cierre, precisamente, la de la salida, no es su privilegio; pero él parte para cerrarse; y es tan sólo al llegar allí que termina por cerrarse sin darse cuenta. Este saber masculino, en el ser hablante, es el redondel de cuerda. Torna en redondo. En él hay del Uno al principio, como característica que se repite por otra parte sin contarse, y de volver en redondo se cierra, sin incluso saber que de estos redondeles, allí hay tres. ¿Cómo puede, cómo podemos suponer que llega allí, a conocer un final, de esta distinción elemental? Bien, afortunadamente, para eso, hay una mujer. Ya lo dije que la mujer - naturalmente es lo que resulta de lo que ya escribí en el tablero, que la mujer eso no existe... Pero una mujer, eso... eso puede producirse, cuando hay nudo, o más bien trenza. Cosa curiosa, la trenza, no se produce sino de lo que ella imita al ser hablante masculino, porque ella puede imaginarlo, ella lo ve estrangulado por estas tres categorías que lo obstruyen. No hay sino él (il n’y a que lui) para no saberlo, hasta allí. Ella lo ve imaginariamente, pero es una imaginación de su unidad, es decir de esto a lo que el propio hombre se identifica (s’identifie, se define). No de su unidad como saber inconsciente, porque el saber inconsciente, sigue estando más bien abierto. Entonces, con esta unidad, ella cierra una trenza. Para hacer un nudo borromeo, se los dije, es necesario hacer seis gestos y seis gestos gracias a que, gracias a que están en el mismo orden, excepto que precisamente, nada permite reconocerlos. Es bien por eso que es necesario hacer seis, es decir agotar el orden de las permutaciones de dos en dos, y saber por adelantado que no es necesario hacer más, en caso contrario se equivoca. Está bien en que, finalmente, una mujer no es absoluto forzosamente instalada, de modo que no sea en absoluto forzosamente, con el mismo elemento que ella haga el redondel a fin de cuentas.

Es incluso porqué sigue siendo una mujer, entre otras, puesto que esta definida por la trenza de la cual es capaz, eh bien, esta trenza, no es en absoluto forzado que ella sepa que eso sea que, al cabo de seis, que eso resista el corte para hacer un nudo borromeo. No es en absoluto seguro que... ella sepa tampoco que, el tres eso tiene una relación con lo Real, puede faltarle la distinción, de modo que eso haga un nudo, si puedo decir, aún más establecido, de una unidad aún más una. En el mejor de los casos, he, en el mejor de los casos, probablemente eso... eso sólo haga una, de cuerda, de redondel de cuerda, a fin de cuentas. Basta que imaginen, ¿no es cierto?, que el 1, 2, 3, se empalmen al, 2, 3, 1. Eso hará un nudo, aún bien más bonito, si puedo expresarme así, ¿no es así? Quiero decir que todo se sigue en todo, y después de todo, eso no permanece menos un nudo, porque si hicieron una trenza, eso da inevitablemente algo, algo que anuda, inevitablemente al menos dos, y si dos de los segmentos se juntan, eh bien, eso hará algo que se anudará o no se anudará al tercero, la cuestión no está allí.

El fracaso, si puedo decir, en este asunto, es decir, ese por qué la mujer no existe, es bien en que, eso incluso, ella llega a conseguir la unión sexual. Solamente esta Unión, es la Unión de uno con dos, o de cada uno con cada uno, de cada uno de estos tres segmentos. La Unión sexual, si puedo decir, es interna a su hilado. Y allí es que ella desempeña su papel, a mostrar bien lo que es que un nudo, es este por el que el hombre, él, consigue que sean tres. Es decir, para que el Imaginario, el Simbólico y el Real sólo se distingan de ser tres, totalmente original. Es decir que... sin que su sujeto allí se encuentre, es a partir de esta triplicidad en la que una mujer, a veces, hace su éxito faltándolo, es decir, en lo que ella se satisface como realizando en sí misma la unión sexual, es a partir de allí que el hombre comienza a tomar de un pequeño juicio la idea que un nudo eso sirve para algo. Les había dicho que la histérica hace al hombre. Pero es formado por la histérica que el hombre parte de la idea, la primera idea, la buena, la que le deja una pequeña oportunidad, parte de la idea que no sepa nada. Lo que es su caso, a ella, por otra parte, puesto que hace al hombre. No sabe que la unión sexual no existe sino en ella y por casualidad. Ella no sabe nada, pero el hombre se encuentra por repercusión percibir este nudo. Y eso da en él un segundo resultado que es muy diferente en suma: es que al rechazar su saber abierto, al mismo tiempo, lo cierra. Constituye el correcto nudo borromeo. Que el sólo Real que es el 3 allí él accede, sabe, sabe que, sabe que habla para no decir nada, sino para obtener efectos, que se imagina en torno al brazo, que estos efectos son efectivos, aunque tornen en redondo, y que lo Real lo supone, como conviene, puesto que suponerlo sólo compromete a nada, a nada más que a conservar su salud mental. Es decir, ajustarse a la norma del hombre, a la norma del hombre que consiste en esto que él sabe que hay de lo imposible y que, como decía esta encantadora mujer, finalmente, quien ya cité: "nada para el hombre es imposible, lo que él no puede hacer, él lo deja". Es lo que se llama la salud mental. En particular, que de no escribir nunca la relación sexual en sí mismo, si no en la falta de su deseo, el cual no es sino su sujeción en el nudo borromeo. Esta es la razón por la que lo expresé por primera vez, hace tiempo, pero hay gente que sólo se informó ahora, yo puedo constatarlo- es cierto que es alguien que, que sólo tenía notas, finalmente para informarse: "Te pido negar lo que te ofrezco, porque eso no es eso". No eso que deseo que tú aceptes, ni llegar a cualquier cosa de esta especie, ya que sólo tengo asuntos con este nudo mismo.

P.-S.

P.-S. Este texto como todos los de esta serie, esta revisado segùn las versiones francesas AFI y ELP, mas la gravación donada ésta última por Serge Halblum, y con la versión española de la Ef de BA. El trabajo realizado ha sido arduo, pero y... sigue siendo un texto de trabajo, unicamente, es decir, que cada tiene debe tomarse este trabajo y, aqui les va un poco adelantado. Sin dejar de lado que, no hay como leerlo y escucharlo en la lengua de origen. es decir jamás una traducción alcanza a decir lo que habría que escuchar allí, sobretodo si del discurso analítico se trata. si tiene alguna corrección que realizar o algún agregado, escríbame al di1version@gmail.com o a Christopher BORMANS christophe.bormans@psychanalyse-paris.com gracias: margarita mosquera.

Notas

[1] Nodal,ale, aux. nodal,ale,aux (adjectivo) en lengua francesa, representa : lo que tiene relación con los nudos. • [física] lo que tiene relación con un nudo de vibración.• [anat.] Califica un tejido del músculo cardíaco, que protege los nudos cardíacos y permite el funcionamiento automático del corazón. Ité (idad), sufijo que acompaña a numerosos sustantivos femeninos, diciendo de la cualidad, en este caso el hecho de lo nodal, en lugar por ejemplo, de esta modalidad que cita Lacan, de modalidad y que viene de Aristóteles y su subjectum en relación con la verdad.

[2] Upokeimenon, Noción aristotélica del Ente, substrato lógico del enunciado como soporte de los predicados o accidentes. sujeto: upokeimenon, la cualidad: poi on, la manera de ser: pos echein et la manera de ser relativa: pros ti. Cualidad del ente en Aristóteles, lo que subyace.

[3] En la versión AFI dice: ex – sitúa.

[4] Distíngase « uno », de « 1 ». Así como Uno, uno, 1. Todo esto es distinto.

[5] HOMOTHÉTIE, sust. fem. (Propongo a verificar, la traducción de este término como homotecia. MMZ) MATH. (géom. projectiva). Propriedad de dos figuras en las que cada punto de la una corresponde a un punto de la otra sobra las derechas tomadas a partir de un punto fijo llamado centro de homothétie, la distancia entre estos puntos correspondientes siendo constante. Homothétie directa, inversa. Habiendo elegido un punto S que se llama centro de homothétie y un número k que se llama relación de homothétie o relación de similitud, se llama homotética de un pinto cualquiera M al punto M’ obtenido reuniendo SM y tomado a partir del punto S, sobre esta derecha o sobre su prolongación un segmento SM’ tal que SM’/SM = k (HADAMARD, Geom. plana, 1898, p. 134). El empleo de la proporción geométrica, que introduce al punto de vista numérico la persistencia o la recurrencia de una relación dada, introduce al punto de vista geométrico y morfológico la similitud o la homothétie recurrente de las formas (triángulos y rectángulos semejantes) (Artes y literat., 1935, p. 28-06). Pronunc. y Ortog. : [ ] desde Pt ROB. y Lar. Lang. fr.; [-teti] en LITTRÉ e incluso de WARN. 1968. Según LITTRÉ, sería la pronunciación. de M. Chasles quien creó el término. El parece preferible en DUPRÉ 1972 porque corresponde al der. homotético. Étymol. et Hist. 1872 (LITTRÉ Add.). Der. regresivo de homotetico. (tomado de el tesoro de la lengua francesa informatizado, TLFI http://atilf.atilf.fr/ y traducido desde el francés),

[6] Esta frase está en la versión ALI, No en la versión de la rue cb,

[7] “Dire” : decir, dicho. Léaselo también como declaración.

[8] Nous autres. Literalmente, nuestros otros.

[9] En AFI (ALI) está esta aclaración que me parece importante. Cualquiera sea el cuatificador, por ejemplo el , es decir que en la fórmula este puede ser remplazado por el .

[10] En AFI dice: b’ allí, la b del cuantificador, hein, b’ de x un punto, e Y, barrado, barrido solamente, lo enojoso es que no es del todo verdadero y que eso salta a los ojos que eso no sea verdadero.

[11] En ALI, no tenían las formulas de los cuantificadores, formulas que tomé de la versión Nicolas Niels, por lo que nos aclaran entonces, el cómo se los lee.

[12] Balader. Verbo transitivo que dice de una cosa o una persona que pasea sin rumbo determinado.

[13] Sust masc mezcla confusa de cosas o de hechos heteróclitos.

[14] Largo desarrollo verbal y vacío en su interior. Exposición. Discurso.

texto disponible en: http://www.psychanalyse-paris.com/Los-no-incautos-Yerran,921.html

imagen disponible en: http://www.magicaweb.com/weblog/kmages/retrato-imposible6.jpg


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