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12 nov. 2007

John Torres Premio Olga Nolla 2007 (Laudo y Texto)




Laudo


La elocuencia del silencio.

Los miembros del jurado del Certamen Olga Nolla de Poesía Joven de El Nuevo Día, año 2007, hemos decidido unánimemente premiar el poemario ‘Fiebre de fresno’, de John Torres. Su lenguaje apretado, conciso, revela la solvencia expresiva de quien ha asimilado bien sus lecturas y puede sorprendernos, tanto con imágenes insólitas como con la elocuencia del silencio.
Estamos ante una reflexión sobre la carencia amorosa como motor de poesía, que evoca, desde un minimalismo verbal que incide a veces en el haikú, no sólo los ecos de poetas consagrados (entre ellos, Vallejo y otros nombrados en los epígrafes), sino los lenguajes de la física cuántica, del periodismo, del cine y del mito. El misterioso título del poemario nos sorprende, pues parece no tener que ver con el contenido de sus versos. Sin embargo, nos da una noticia, si bien escueta, importante: también se trata de un poemario autorreferencial, que de manera contenida sugiere la pasión de su autor por la poesía, cifrada desde el título en el deleite de la magia del lenguaje que late en las aliteraciones (fiebre/fresno) y en la belleza exótica del nombre de un árbol ajeno al trópico, que el poeta parece paladear.

Mercedes López-Baralt
Elsa Tió
Jocelyn Pimentel
jueces


Fiebre de fresno



Por John Torres

I. Naufragar el cuerpo

Se extingue lo que del lenguaje
también te ha retirado con un gesto,
la danza de dos palabras sólo hechas
de otoño y seda y nada.
-Paul Celan

Lumen

Dulce comba de ópalo
tu labio luz,
vaticinio del tropo
que nos habita.

Tratado

La memoria del cuerpo
es un prisma de resonancias.

Especular

Under a juniper-tree the bones sang
scattered and shining.
-T.S. Elliot

Hay estructuras
fantasmales
que operan
sobre
la conciencia
gnomos de vidrio,
peces lacrimógenos
en exilio del mar.

Plenilunio

Los cuervos
se
lan
zan
como signos suicidas
a desmenuzar tu pulpa,
los azores son lanzas
hacia
el
ajenjo
que
es
la
carne
son niños de almíbar
que ignoran
lo complicado
que es morirse.
Pues toda llorona
hastiada
de reprocharle al difunto
reconoce que el semblante
siempre retorna
una sonrisa sardónica
casi irreconocible
semejante a la mueca
que conecta el vacío
con la corriente
umbilical;
mediante fístulas
d e s
p e r
d i g a d a s
en
la
ventana
del
vértigo.
Un laberinto de sombras sugiere
la tentativa imposible;
representar en piel propia
nuestra versión del amor.

Cautiverio

Los amantes lamen anémonas
como animales atados
que intentan gastar la cárcel,
para escapar del cuerpo.

El lado oscuro de las gotas


1.
Los rímeles delatan
la pródiga oralidad del vigía;
vitrificando lágrimas
tras las embestidas
de una bestia.
2.
Agentes que se lanzan en la noche
desde dos zeppelines invisibles,
hacia la paranoia del desierto.

Metamorfosis del miedo

Estos hilos aprisionan las sombras
y las obligan a rendir cuentas del silencio.
-Alejandra Pizarnik

La cordura es dependiente;
pende ligeramente
como una oruga.
Péndulo arbitrario
que estrangula el abismo.


Naufragio


1.
Prefieres los cortes fríos
pues hacen bien
a tu corazón,
vendiste tu vida
a los filisteos
a cambio de
mendrugos.
Por tus encantos
recibiste
siete monedas
de plata,
luego enviaste
una girándula
a dispersarlas.
2.
He esperado
en vano tus palabras
como quien pierde
el último tren
rumbo a las ruinas
del lánguido limbo
por dormir
una vez más.
Te has quedado sola
como el sudario
que arranca el aliento
a la palabra
almidonada
del olvido.
3.
Nunca lograste escuchar,
tus tiernas maldiciones
de céfiro,
jamás volví
a oír tu nombre
ni por error
en los rumbos órficos
de Teotihuacán.
4.
En la madrugada
una gota de café sobre el placard
ingenia la forma de un jaguar
y se echa a volar sin audio,
a despojarse
los malos espíritus
en blanco y negro;
calma y lenta película del sueño.
5.
Se te ocurre estar
en la mente de alguien
y provocar un derrame
de lágrimas por la oreja
izquierda
(fiel receptora
de aullidos mustios);
hacerle creer
que es solo un mal día
que es solo el tiempo
y por eso las ráfagas,
lo que en Teherán
suelen llamar tormentes
depresiones intraesféricas
en fuga ígnea.
6.
Deseas recibir rosas
todas las semanas;
sabes que sólo
reciben flores
los difuntos impares que
habitan hostales
heliotrópicos
y quisieras estar muerta.

II. Lapidario

Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar.
-José Lezama Lima

Afectar los afectos

El día en que caíste
los vistosos vitrales
se vistieron de blanco
y un denso sistema de ojos
obnubilaba los bares.
Lancé mis lentes
y mis maldiciones
al acantilado
y regresé
a la casona
a humillarme
ante la más fea
de las sacerdotisas
para apaciguar
mis malos humores.
Entre besos y piedras
le pregunté por ti:
la miseria es el recuerdo
morir es un reverso
un lento pasaje
a la anestesia de los cristales,
detener la policromía
que el sol le otorga a la tarde
para los días musgos
por venir.
Lo hice por ti
nadé en el lago
del Kraken,
como quien blande
la nada
por falta de fe
en las formas,
y le pedí tres deseos;
la dulce limpidez
del plomo,
una cama de rosas
y que la lluvia se vuelva morfina.
El animal sonrió tristemente
me lamió
y regurgitó mis huesos.
El día en que expiraste,
los hermosos adictos
se quedaron sin palabras;
un vacío inmaculado
les arañaba las venas,
hacer falta
es una horrible
condición del lenguaje.

Oblivion


Los muertos viajan
y de cuando en vez
reposan
sobre los cuerpos.
Los órganos son
hostales
de naturaleza cuántica;
abrevaderos
que las ánimas visitan,
durante la larga
bohemia abismal.
En ocasiones estos seres
se enamoran
y los vahídos son sólo eso
el desmoronamiento
de la carne,
ante la desusada
experiencia amatoria.
Los espíritus son espías
que gravitan
de techo en techo
lentas
felinas
de
felpa
lanzan
aullidos de lava,
brumosas estelas digitales
que producen desvarío
en los sabuesos zurdos;
crías tan pusilánimes
que le lamen el alma
a las gatas.
En fin, una extraña fanfarria animal.

Clepsidra


A pocos pasos está el eco,
el recuerdo transfundido
de un dulce beso muerto;
la inmarcesible carencia.


La esperanza y el reto (fragmento)

Por Ileana Delgado Castro / idelgado@elnuevodia.com

Para Damarys Reyes Vicente y John Torres Morales, ganar en los Certámenes de Cuento y Poesía Joven de El Nuevo Día representa tanto una oportunidad como un desafío.

...Por su parte, John Torres Morales, premiado en la categoría de poesía por su poemario ‘Fiebre de fresno’, dice que todavía está asombrado por haber ganado. Afirma que para este trabajo se tomó muchos riesgos en materia de forma y contenido. Pero agrega que no sabe escribir de otro modo y que son estos pequeños riesgos o saltos simbólicos al vacío lo que lo mueven a seguir escribiendo. “Debe ser parte de lo que llaman ‘jouissance’ o goce escritural, esa búsqueda de lo que está más allá”, añade el joven, quien también es autor de otro libro, ‘Fracturas del devenir’ (Isla Negra 2006).

Ganar este premio, asegura Torres, es una gran oportunidad para dar a conocer su trabajo. Sin embargo, cree que es importante saber delimitar el radio de acción ideal y no tomarlo como una validación, grado necesario o cosa similar. “El valor de la poesía es de otro orden”, dice.
Si se viese obligado a definir lo que hace, añade Torres, diría que es una liviana fanfarria sobre la nada. Pero espera que eso no lo categorice como antipoeta. “Definitivamente no soy lo que se conoce como poeta de la palabra, un francotirador, no me atormenta la búsqueda de la palabra perfecta”, agrega el joven poeta, quien cuenta con un blog, Saudade, en www.yontorress.blogspot.com, en la que publica textos relacionados a la literatura, filosofía, cine y psicoanálisis.

La voluntad de crear

Una de las juezas del Certamen Olga Nolla de Poesía celebra la evidente voluntad creativa de los participantes.

Por Mariana Reyes Angleró / mreyes@elnuevodia.com

La cohesión temática y las imágenes bien trabajadas fueron dos de los elementos que tomó en consideración el jurado a la hora de declarar ‘Fiebre de fresno’, de John Torres, como ganador del Certamen Olga Nolla de Poesía Joven 2007.
Así lo dijo a La REVISTA la poeta Jocelyn Pimentel, ganadora del certamen del año pasado y miembro del jurado este año, junto a la profesora Mercedes López-Baralt y la poetisa Elsa Tió.
“Su lenguaje apretado, conciso, revela la solvencia expresiva de quien ha asimilado bien sus lecturas y puede sorprendernos, tanto con imágenes insólitas como con la elocuencia del silencio”, dice el laudo del jurado en torno al poemario ganador.
“Hay una forma de decir poesía. La poesía es el milagro del lenguaje, es decir las cosas de otro modo, que sugiera sin ser tan oscura que nadie lo entienda”, dice Tió, quien describió las participaciones como desiguales. Había tanto trabajos que demostraban madurez poética, como el del ganador, como otros que demostraban un menor dominio del lenguaje, indicó.
En el laudo del jurado se menciona el minimalismo verbal en el trabajo de Torres, que al mismo tiempo tiene referencias de “la física cuántica, el periodismo, el cine y el mito”.
“Un verso que te atrapa, que provoca y se te queda en la mente, bien merece leerlo dos veces”, dice Pimentel. “De pronto te encuentras sonriendo a solas, descifrando y saboreando esa imagen. Eso precisamente sucedió con 'Fiebre de fresno'".

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1 RESENTIMIENTOS:

Rodrigo Köstner dijo...

Mis felicitaciones, bródel. Que para bien sea el premio, pues.

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